
Harto de que todo el mundo le
dijera “pero que resalao eres”, el bacalao buscó la colaboración de una
mermelada, en este caso de tomate, para compensar su gracia natural. Porque el
bacalao, lo lleva en su ADN, es de por sí salado. Ahí está lo que le distingue
de otros pescados y por eso cuando hay que desalarlo tiene que estar en remojo
unos cuantos días durante los cuales hay que cambiarle el agua. No contento con
tanto baño y cambio de aguas, el bacalao buscó un aliado en la mermelada de
tomate y acertó de lleno porque de esta manera este plato encuentra su punto
justo entre lo salado y lo dulce.
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 | INGREDIENTES |
- Un trozo de lomo de bacalao
sin espinas por persona
- Dos dientes de ajo
- Una guindilla
- Una hoja de laurel
- Unos granos de pimienta negra
- Mermelada de tomate. También puede ser comprada.
- Granada para adornar
- 200 ml de aceite de oliva
virgen (dependerá del recipiente y la cantidad de trozos ya que el bacalao ha
de estar cubierto de aceite)
 | PREPARACIÓN |
- En un recipiente alto poner
el aceite, la guindilla, unos granos de pimienta y los ajos enteros y
machacados.
- Poner al fuego y cuando la
temperatura llegue a los 100º, retirar.
- Introducir los trozos de
bacalao, bajar el fuego y dejar que se confite a 75º durante unos 12 minutos.
- Sobre un plato poner unas
cucharadas de mermelada de tomate de base, y encima poner una porción de bacalao
escurrido y con la piel hacia arriba.
- Adornar con unos granos de
granada.
 | CONSEJOS |
- El aceite no tiene que hervir en
ningún momento. Si no disponéis de un termómetro de cocina, bajar el fuego al
número 1.
- El aceite sobrante se puede
aprovechar para freír unas croquetas, unos buñuelos de bacalao o bien para
aliñar un plato de pasta.
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