miércoles, 23 de septiembre de 2020

MEJILLONES CON SALSA DE MOSTAZA Y NATA

 

El otro día paseando por los puestos del mercado me llamaron la atención unos hermosos mejillones que estaban muy bien de precio. El mejillón no es un producto caro y no me lo pensé dos veces. Hacía días que no los comía y me apetecieron. Improvisé un aperitivo sano y barato. Para no hacerlo como en anteriores ocasiones me agencié con una buena mostaza de Dijon para hacer la salsa al estilo belga, porque si alguien sabe cómo hay que preparar los mejillones de mil maneras distintas éstos son los belgas. Sus “moules” son tan famosas como las aventuras de Tintín.


RECETA

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INGREDIENTES

  • 1 kilo que mejillones
  • 1 vaso de vino blanco
  • 125 g de nata para cocinar
  • 2 cucharaditas de mostaza de Dijon
  • Pimienta negra
  • 1 cebolla 
  • 2 dientes de ajo
  • Aceite de oliva


PREPARACIÓN
  1. Lavar y limpiar los mejillones quitándoles las barbas.
  2. Poner los mejillones en una cazuela junto con el vino blanco. Tapar y dejar hervir hasta que se abran.
  3. Pelar y picar la cebolla y los dientes de ajo en trocitos muy pequeños.
  4. Calentar el aceite en una cazuela y rehogar la cebolla y los ajos hasta que se empiecen a dorar. Añadir el caldo colado de hervir los mejillones. Hervir a fuego fuerte durante unos 5 minutos. 
  5. Incorporar la mostaza, la nata y la pimienta.
  6. Bajar el fuego y hervir unos minutos más.
  7. Echar los mejillones en la cazuela eliminando una de las valvas o cáscaras.

CONSEJO
Dado que el líquido que sueltan los mejillones ya es salado de por sí, la salsa no necesita sal aunque depende del gusto de cada uno



miércoles, 16 de septiembre de 2020

FOUGASSE


A mí me recuerda una máscara africana o carnavalesca. En realidad la fougasse es un pan plano, crujiente, que suele tener una forma triangular y que presenta varios agujeros o incisiones, una más grande en el centro y otras más pequeñas alrededor. Es un pan típico de la Provenza al que se le añade un toque de romero, cosa que lo hace muy mediterráneo. Podría emparentarse con la focaccia italiana. Históricamente parece que tiene sus orígenes en la antigua Roma y no sería extraño que las legiones romanas en su expansión por el mundo lo hubiesen llevado al sur de Francia, la Galia de entonces. Este pan es ideal para acompañar quesos. Seguro que sorprenderá a vuestros invitados o como mínimo su forma les dará en qué pensar durante un buen rato.

RECETA

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INGREDIENTES (para 2 piezas)
  • 500 g de harina común
  • 10 g de levadura fresca
  • 300 g de agua
  • 30 g de aceite de oliva virgen extra
  • 8 g de sal
  • Semillas de sésamo
  • Unas ramitas de romero

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PREPARACIÓN
  1. Poner en un bol amplio la harina en forma de volcán. Hacer un hueco en el centro y echar el agua templada en el que se habrá disuelto la levadura, el aceite de oliva y la sal.
  2. Mezclar bien todos los ingredientes con ayuda de una espátula. Cuando estén todos los ingredientes bien mezclados echar la masa sobre la superficie de trabajo ligeramente espolvoreada de harina.
  3. Amasar la mezcla durante unos minutos, tapar con trapo y dejar reposar 20 minutos. Repetir esta operación un par de veces más.
  4. Formar una bola con la masa y echar en un bol con tapa untado de aceite para evitar que la masa se pegue. Meter en la nevera hasta el día siguiente.
  5. Sacar del bol y echar en la superficie de trabajo enharinada. Formar dos bolas de idéntico tamaño y estirar dándoles la forma de la fougasse.
  6. Colocar cada una sobre una bandeja con papel de horno untado con aceite. Con ayuda de un cuchillo o cortapizzas hacer unos cortes y separar bien la masa para que en el horneado no se junten. Pulverizar con un poco de agua y poner por encima unas semillas de sésamo, romero, orégano o lo que más os guste. Tapar con film transparente untado con aceite de oliva y dejar durante una hora y media hasta que aumenten de volumen.
  7. Calentar el horno a 220º calor arriba y abajo. En el momento de meter la fougasse al horno, bajar la temperatura a 200º y hornear durante 20 minutos cada una.
  8. Sacar y dejar enfriar sobre una rejilla.