miércoles, 8 de agosto de 2018

HUEVOS RELLENOS CON SALSA TÁRTARA


En el escenario de los fogones un huevo cocido tiene un papel irrelevante. Si le quitamos la yema y rellenamos este mismo huevo la cosa cambia y adquiere un cierto rol. Pero si le añadimos una salsa adecuada, en este caso una salsa tártara, ese mismo huevo puede hacer el papel protagonista en la mesa. Es el caso que hoy os presentamos y os proponemos. Dicen los entendidos –médicos, dietistas y demás- que comer muchos huevos no es sano. Lo dicen porque no han probado éstos. Es difícil resistirse y no comer más de uno.


RECETA

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INGREDIENTES (para 4 personas)
  • 8 huevos.
  • 150 g de salmón ahumado.
  • 200 g de colas peladas de langostinos cocidos.
  • Eneldo.

   INGREDIENTES PARA LA SALSA TÁRTARA
  • 1 huevo.
  • 250 g de aceite de oliva 0,4 º o de girasol.
  • Sal.
  • Zumo de medio limón.
  • 10 g de pepinillos en vinagre.
  • 10 g de cebolletas en vinagre.
  • 10 g de alcaparras.
  • Una cucharada sopera de salsa de mostaza.
  • 2 vueltas de molinillo de pimienta negra recién molida.
  • Cebollino.

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PREPARACIÓN DE LA SALSA TÁRTARA
  1. Hacer una mayonesa con el huevo, el aceite, la sal y el zumo de limón.
  2. Cortar en trocitos pequeños los pepinillos, cebolletas y alcaparras y añadir a la mayonesa junto con la mostaza, la pimienta y el cebollino cortado. Mezclar.

PREPARACIÓN DE LOS HUEVOS
  1. Cocer los huevos en agua fría y un chorrito de vinagre durante 12 minutos, retirar del fuego y poner en agua fría para cortar la cocción.
  2. Pelar y cortar los huevos en forma transversal y retirar las yemas para agregar al relleno, reservando un par de éstas.
  3. Para hacer el relleno cortar en trocitos muy pequeños el salmón, las colas de langostino, las yemas de huevo y añadir unas 3 o 4 cucharadas de salsa tártara.
  4. Rellenar los huevos, rallar sobre ellos las yemas que teníamos reservadas y el eneldo cortadito.
  5. Emplatar sobre una fina base de salsa tártara.





miércoles, 1 de agosto de 2018

LUBINA AL HORNO


Os presento a un auténtico lobo de mar. Cuerpo alargado, carne blanca, con el dorso tirando a oscuro. Boca grande con una mandíbula inferior prominente. Labios carnosos. Ha recorrido unos cuantos mares. Le gusta el Mediterráneo pero también el Cantábrico. Rehuye aproximarse mucho a la costa porque sabe que ahí está el peligro. Es rápido, demasiado rápido para sus enemigos. Es voraz. Un devorador insaciable. Se le considera un depredador. Su nombre deriva del latín “lupus” que significa “lobo” y entre la gente de la mar se le conoce como “lubina”. En estado salvaje puede pesar tres quilos o más. Desde hace unos años se le ha domesticado al estar recluido en piscifactorías marinas. Ahora su peso está entre los 300 y los 500 gramos. Un tamaño ideal para ser cocinado y degustado porque su carne es muy sabrosa. La forma clásica y más sencilla de cocinarlo es al horno sobre una base de patatas y cebolla. Si se cocina así, no es necesario quitarle las escamas ya que una vez hecho la piel puede levantarse toda entera sin problema.

RECETA

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INGREDIENTES
  • Una lubina de unos 600 g
  • Patatas
  • Cebollas (pueden ser blancas o moradas)
  • Tomates cherry
  • Aceite de oliva
  • Sal
  • Un vasito de vino blanco
  • Medio limón
  • 2 dientes de ajo laminados
  • Una guindilla

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PREPARACIÓN
  1. En una fuente de horno poner una capa de patatas cortadas en rodajas, encima otra de cebolla. Poner un poco de sal y rociar con aceite de oliva y el vasito de vino blanco y meter en el horno previamente calentado a 160º durante 30 minutos.
  2. Salar la lubina y ponerla encima de la capa de las patatas y cebolla, echar un poco más de aceite sobre la lubina y meter en el horno ahora a 170º durante 25 minutos.
  3. Ocho minutos antes de terminar el tiempo, añadir los tomatitos.
  4. En una sartén poner un poquito de aceite de oliva y sofreír los ajos laminados con cuidado de que no se quemen y la guindilla cortadita (le da un punto picante agradable, pero si no os gusta la podéis eliminar).
  5. Una vez que el pescado esté en su punto (que sabréis cuando al levantar con un cuchillo por dentro, la parte central se despega la carne de la espina).
  6. Echar el aceite con los ajos y la guindilla por encima y servir caliente.