miércoles, 25 de febrero de 2026

MANTECADOS DE PORTILLO

 

Hay dulces que se pierden en la memoria de los tiempos. Son tan antiguos que es difícil seguirles el rastro. Un caso concreto es el de los mantecados de Portillo, así llamados porque son tradicionales de esta localidad vallisoletana y que llevan haciéndose de la misma forma desde hace quinientos años. La particularidad de estos mantecados es su glaseado blanco gracias a la capa de azúcar que los cubre. Se dice que en aquella época esos mantecados se conocían como dulces para cristianos puesto que uno de sus ingredientes principales era la manteca de cerdo, algo prohibido para los musulmanes. Hay documentos históricos de 1499 que hacen referencia a estos mantecados que encargaban las cofradías de las iglesias de Valladolid. Con el paso de los siglos, este dulce fue adquiriendo presencia en muchas fiestas y celebraciones especiales de toda la región. Hoy aún se pueden adquirir en algunas pastelerías pero nosotras os proponemos intentar hacerlos en casa. Manos a la masa.

 
RECETA

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INGREDIENTES

  • 200 g de manteca de cerdo a temperatura ambiente
  • 25 g de azúcar
  • 300 g de harina de trigo tamizada
  • 50 ml de vino blanco
  • La ralladura de una naranja

   PARA LA COBERTURA GLASEADA

  • 250 o 300 g de azúcar glas
  • 2 claras de huevo
  • Unas gotas de zumo de limón.


PREPARACIÓN
  1. Poner en un bol todos los ingredientes de los mantecados, amasar y mezclar con las manos hasta conseguir una masa homogénea que no se pegue en los dedos.
  2. Hacer una bola, cubrir con film y dejar en el frigorífico al menos unas dos horas.
  3. Estirar la masa entre dos papeles sulfurizados hasta obtener un grosor de un centímetro. Cortar con un cortapastas de forma ovalada.
  4. Precalentar el horno a 180º e introducir los mantecados unos 15 minutos hasta conseguir un ligero tono tostado.
  5. Dejar enfriar sobre una rejilla.

 DE LA COBERTURA

  1. Batir las claras con el azúcar y unas gotas de limón.
  2. Pintar los mantecados con esta mezcla.  
  3. Dejar secar sobre una rejilla o bien meter en el horno a una temperatura de 50º hasta que se haya secado la cobertura.



    miércoles, 18 de febrero de 2026

    BACALAO CONFITADO CON MERMELADA DE TOMATE

     

    Harto de que todo el mundo le dijera “pero que resalao eres”, el bacalao buscó la colaboración de una mermelada, en este caso de tomate, para compensar su gracia natural. Porque el bacalao, lo lleva en su ADN, es de por sí salado. Ahí está lo que le distingue de otros pescados y por eso cuando hay que desalarlo tiene que estar en remojo unos cuantos días durante los cuales hay que cambiarle el agua. No contento con tanto baño y cambio de aguas, el bacalao buscó un aliado en la mermelada de tomate y acertó de lleno porque de esta manera este plato encuentra su punto justo entre lo salado y lo dulce.


    RECETA

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    INGREDIENTES
    • Un trozo de lomo de bacalao sin espinas por persona
    • Dos dientes de ajo
    • Una guindilla
    • Una hoja de laurel
    • Unos granos de pimienta negra
    • Mermelada de tomate. También puede ser comprada.
    • Granada para adornar
    • 200 ml de aceite de oliva virgen (dependerá del recipiente y la cantidad de trozos ya que el bacalao ha de estar cubierto de aceite)

    PREPARACIÓN
    1. En un recipiente alto poner el aceite, la guindilla, unos granos de pimienta y los ajos enteros y machacados.
    2. Poner al fuego y cuando la temperatura llegue a los 100º, retirar.
    3. Introducir los trozos de bacalao, bajar el fuego y dejar que se confite a 75º durante unos 12 minutos.
    4. Sobre un plato poner unas cucharadas de mermelada de tomate de base, y encima poner una porción de bacalao escurrido y con la piel hacia arriba.
    5. Adornar con unos granos de granada. 

    CONSEJOS
    1. El aceite no tiene que hervir en ningún momento. Si no disponéis de un termómetro de cocina, bajar el fuego al número 1.
    2. El aceite sobrante se puede aprovechar para freír unas croquetas, unos buñuelos de bacalao o bien para aliñar un plato de pasta.