
Qué bien sienta una sopita fría en pleno verano. Lo
típico es hacer un gazpacho, un salmorejo o un ajoblanco. Son sopas nutritivas,
refrescantes, una fuente de vitaminas y muy fáciles de hacer. En la mayoría de
casos consisten en reunir todos los ingredientes, triturarlos, ponerlos en el
frigorífico durante unas horas, servirlos y degustarlos. En su día hicimos el
ajoblanco clásico. Hoy os proponemos hacerlo de melón, una fruta dulce,
refrescante y muy propia del verano. Si no conseguimos frenar el cambio
climático al menos lo combatiremos con las armas que nos ha dado la naturaleza.
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 | INGREDIENTES |
- 500 g de melón
- Un diente y medio de ajo sin el germen
- 50 g de panceta curada
- 160 g de almendras crudas
- La miga de dos rebanadas de pan
- 30 g de vermú blanco
- 3 cucharadas de vinagre de vino blanco
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal
 | PREPARACIÓN |
- Pelar y cortar el melón, Reservar.
- Freír un puñado de almendras en una sartén con aceite.
Cuando estén doradas, salar y reservar.
- Triturar las almendras junto con el pan, vinagre, ajos,
vermú y melón. Cuando esté bien triturado añadir unos 50 g de aceite en hilo.
Emulsionar y reservar tapado en la nevera.
- Al reposar un tiempo en la nevera, la crema espesará y
se puede añadir un poco de agua si lo creemos oportuno.
- Servir en copas o tazones individuales y poner por
encima las almendras tostadas y la panceta frita sin nada de aceite.
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