
En estos momentos tenemos
publicadas más de diez recetas de croquetas, todas ellas con ingredientes
variados. Nos quedan un montón por hacer porque la croqueta acepta cualquier
producto. Iremos paso a paso. Hoy toca hacer croquetas de calçots, una cebolla
especial, tierna, blanca, de sabor dulce que ostenta desde hace años un sello
que la distingue de sus congéneres. Se trata de la Indicación Geográfica
Protegida (IGP) que se otorga a todos los calçots que se cultivan en las
comarcas catalanas del Alt Camp, el Baix Camp, el Tarragonés i el Baix Penedés.
El calçot es el producto estrella de las calçotades, una fiesta gastronómica
que sirve de excusa para reunir amigos y familiares en torno a una cebollas
alargadas que se cocinan a fuego vivo y que se untan en salsa romesco. La
comida se completa con carnes y butifarras a la brasa. La croqueta de
calçot sería la forma fina de comer este
producto que nos brinda la tierra. Nos gustó y repetiremos.
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 | INGREDIENTES |
- 20 calçots asados, limpios y
cortados en trocitos pequeños
- Tres cucharadas de salsa para
calçots
- 90 g de mantequilla
- 90 g de harina
- 750 g de leche
- Sal
- Dos huevos
- Pan rallado para rebozar
- Aceite de oliva virgen suave
 | PREPARACIÓN |
- En una sartén grande,
derretir la mantequilla, añadir la harina y hervir durante unos minutos. Añadir
la mitad de leche caliente y remover hasta que la masa se integre.
- Agregar el resto de la leche,
los calçots cortados y la salsa de calçots. Seguir dando vueltas, rectificar de
sal y cuando haya espesado poner en una fuente y cubrir a piel con papel film.
- Dejar enfriar y guardar en el
frigorífico. Cuando la masa esté bien fría (mejor de un día para el otro)
formar las croquetas, rebozar con huevo y pan rallado y freír.
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