lunes, 25 de mayo de 2015

PATÉ DE SARDINAS


Acostumbradas a vivir en libertad, las sardinas enlatadas dan un poco de lástima. Las sardinas son el pariente pobre de la gran familia del mar. Son muy sabrosas, pero tienen escasa consideración social. Y encima no son muy espabiladas porque se las engaña y se las pesca utilizando como señuelo una potente luz que las hace salir a curiosear para, a continuación, caer en las redes de los pescadores.

Hacía tiempo que no comíamos sardinas enlatadas por eso cuando vi las latas perfectamente ordenadas en la estantería del supermercado no pude resistirme y las compré. Luego, una vez en casa, al abrir las latillas y ver las sardinas decapitadas y nadando en aceite, no sé, me dieron pena. Y me dije: voy a intentar subir su autoestima. Y pensé que si hay productos que se chulean porque lucen el calificativo de “patés”, no sé porqué razón ellas tenían que ser ninguneadas, menospreciadas. Total que las machaqué, les añadí un queso suave, zumo de limón y mostaza. Vamos, que las resucité, les di una nueva vida, e inmediatamente las extendí sobre una rebana de pan para degustarlas.


RECETA

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INGREDIENTES
  • 200 g de sardinas en lata desechando el aceite.
  • 200 g de queso cremoso.
  • 1 cucharada de mostaza.
  • 4 cucharadas de aceite de oliva.
  • 1 limón (mitad para zumo y mitad para decorar)
  • 1 cucharadita de pimienta roja molida.
  • Pimentón rojo para adornar.
  • Un paquete de tostadas para untar el paté.

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PREPARACIÓN
  1. Limpiar las sardinas eliminando la espina central, tripa y espinas.
  2. En un bol mezclar el queso, el zumo de medio limón, la mostaza y la pimienta.
  3. Por último agregar las sardinas y mezclar hasta que todo quede integrado.
  4. Poner en un recipiente de presentación, colocar media rodaja de limón y espolvorear con un poco de pimentón rojo.
  5. Se acompañan con tostadas.






lunes, 18 de mayo de 2015

TORTAS DE ANÍS Y ACEITE DE OLIVA


El mercado de la Boquería, en las Ramblas de Barcelona, no sólo es un polo de atracción turístico. Su dirección organiza de vez en cuando presentaciones y cursos para difundir la buena cocina. Recientemente, presentó la labor que hace la Mancomunidad Taula del Sènia, integrada por 27 pueblos de tres comunidades vecinas -Aragón, Catalunya y Valencia- que comparten un mismo territorio por donde discurre el río Sènia, y también una historia, cultura y costumbres comunes. Y, claro está, un mismo tipo de agricultura que se concreta en el cultivo de olivos que dan aceitunas de las variedades farga, morruda, sevillenca y empeltre. En lo que se conoce como territorio Sènia hay censados más de 4.500 olivos milenarios. De hecho, es la mayor concentración mundial de olivos milenarios cuyo aceite tuvimos ocasión de degustar en la Boquería. Pues bien, entre el amplio recetario editado por la Mancomunidad Taula del Sènia en donde el aceite es ingrediente estrella, nos llamó la atención una receta muy sencilla: la torta de anís; que nos inclinamos a creer tiene sus orígenes en la repostería  árabe-judía. El anís, o “Pimpinella anisum”, ¡qué nombre más sugerente!, es de uso común en muchos postres, pasteles y galletas. Si hacéis estas tortitas de anís tendréis un desayuno o una merienda exquisitos.

RECETA

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INGREDIENTES (para doce tortitas)
  • 240 g de harina.
  • 25 g de anís.
  • 60 g de cerveza.
  • 120 g de azúcar.
  • Anís verde.
  • Semillas de sésamo.
  • 60 g de aceite de oliva virgen extra.
  • Sal (una pizca).

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PREPARACIÓN TRADICIONAL
  1. En un bol mezclar el aceite, la cerveza, el anís líquido y un poco de sal.
  2. Añadir la harina poco a poco.  Amasar bien hasta conseguir una pasta homogénea.
  3. Dividir la masa en porciones de 35 g y estirarla hasta conseguir un grosor de 2 mm.
  4. Espolvorear con el anís verde, el sésamo y el azúcar. Pasar el rodillo por encima para que se pegue bien.
  5. Precalentar  el horno a 200º y meter entre 5 y 10 minutos, hasta que veamos el azúcar caramelizado.
  6. Sacar y dejar enfriar sobre una rejilla.
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PREPARACIÓN CON THERMOMIX
  1. Echar en el vaso el aceite, la cerveza, el anís líquido y un poco de sal y mezclar durante 15 segundos en velocidad 3.
  2. Con la máquina en marcha  a la misma velocidad ir añadiendo la harina poco a poco.
  3. Amasar 2 minutos en velocidad espiga.
  4. Dividir la masa en porciones de 35 g y estirarla hasta conseguir  un grosor de 2 mm.
  5. Espolvorear con el anís verde, el sésamo y el azúcar. Pasar el rodillo por encima para que se pegue bien.
  6. Precalentar  el horno a 200º y meter entre 5 y 10 minutos, hasta que veamos el azúcar caramelizado.
  7. Sacar y dejar enfriar sobre una rejilla.