jueves, 4 de febrero de 2016

CREMA DE ESPÁRRAGOS VERDES


Esta crema tiene muchas posibilidades. Puede hacerse con espárragos verdes, blancos o de lata. Puede tomarse fría o caliente. Puede presentarse como chupito en un pequeño vaso, en tazón, o en plato sopero. Puede tomarse como parte de un régimen de adelgazamiento porque el 95 por ciento del espárrago es agua y el resto fibra que ayuda al tránsito intestinal. El espárrago lo puede todo. Los antiguos romanos, muy aficionados a las bacanales, creían que eran afrodisíacos basándose únicamente en su forma alargada, fálica. Cuando los bárbaros arrasaron Roma se acabaron las bacanales y, por supuesto, el consumo de espárragos. Eran más de carne y no estaban para tonterías. Con la llegada de los árabes a la Península Ibérica se reintrodujo el espárrago que dio el salto a las mesas europeas. Hay muchas maneras de comer espárragos. Los verdes pueden hacerse directamente a la brasa y simplemente untados en salsa romesco. Los blancos de lata resultan riquísimos con una salsa mayonesa o una vinagreta.

La crema de espárragos puede acompañarse con unos tropezones de pan frito, un hilillo de un buen aceite o con la piel de  pimiento asado que se ha secado al horno y que luego se ha pulverizado. Le da un toque de color y de sabor.


RECETA

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INGREDIENTES (para 4 personas)
  • 2 manojos de espárragos verdes.
  • 1 calabacín pelado (250 g).
  • 70 g de arroz.
  • 250 g de leche de coco.
  • Un poquito de jengibre fresco rallado (5 g).
  • 50 g de aceite de oliva.
  • Sal.
  • Un puerro. 
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PREPARACIÓN
  1. Lavar y cortar los espárragos con la mano reservando las puntas y la parte tierna.
  2. Hacer un caldo de verduras hirviendo el puerro y la parte dura de los espárragos, colar y reservar.
  3. Poner el aceite en una cazuela y sofreír el calabacín pelado y troceado y los espárragos. Agregar el arroz y dos vasos del caldo de verduras y hervir durante 25 minutos; agregar el jengibre rallado, la sal y la leche de coco y hervir 10 minutos más.
  4. Triturar hasta conseguir una crema bien fina y si fuese necesario pasar por un colador chino. Si quedara muy espeso agregar un poco más de caldo.
  5. Emplatar con un hilo de aceite de oliva, y adornar al gusto, con unas puntas de espárrago o como nosotras con unas pieles de pimiento deshidratado.

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PREPARACIÓN CON THERMOMIX
  1. Lavar y cortar los espárragos con la mano reservando las puntas y la parte tierna.
  2. Hacer un caldo de verduras hirviendo el puerro y la parte dura de los espárragos, colar y reservar.
  3. Poner en el vaso el calabacín y los espárragos, trocear unos segundos velocidad 4.
  4. Agregar el aceite y sofreir 7 minutos temperatura 100 velocidad 2.
  5. Añadir el arroz, dos vasos del caldo de verduras y programar 20 minutos varoma velocidad 2.
  6. Agregar el jengibre rallado, un poco de sal y la leche de coco y programar 5 minutos más  a la misma temperatura y velocidad.
  7. Cuando haya bajado de temperatura triturar unos minutos  en velocidad progresiva hasta conseguir una crema bien fina. Si quedara muy espeso añadir un poco más de caldo de verduras.
  8. Emplatar con un hilo de aceite de oliva, y adornar al gusto, con unas puntas de espárrago o como nosotras con unas pieles de pimiento deshidratado.

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CONSEJO
    Cuando aséis pimientos rojos en el horno no tiréis las pieles. Se ponen a deshidratar en una máquina para tal fin o bien en el horno a baja temperatura o aprovechando el calor residual hasta que queden secas y crujientes. Una vez frías triturar y guardar en un recipiente hermético. Servirán para adornar una crema, una ensalada o un pescado.
    Hemos utilizado arroz para dar más consistencia a la crema en lugar de la habitual patata.



jueves, 28 de enero de 2016

PASTAS DE TÉ


Siempre que pienso en el té me viene la imagen de un par de damas inglesas entradas en años, llevándose a los labios una humeante taza de porcelana y pellizcando con manos delicadas unas pastas mientras en el reloj del salón dan las cinco en punto de la tarde. Dicho de otra manera, veo todos los tópicos que películas y libros nos han hecho creer en torno al consumo del té. No niego que pueda existir esta escena de las damas, pero la mayoría de bebedores de té no responden a estas características. ¿Sabéis por qué? Pues porque después del agua, la infusión de hojas de té es la segunda bebida más consumida en el mundo y es inimaginable que media humanidad beba té a las cinco de la tarde en tacitas de porcelana. El té tiene su origen en China, donde comenzó a utilizarse por sus propiedades medicinales. Después de extenderse su consumo por Oriente, en el siglo XVII llegó a Europa de la mano de comerciantes holandeses y portugueses, alcanzando gran prestigio entre las clases adineradas. Lo que nunca he sabido es por qué el té suele ir acompañado de unas riquísimas pastas de mantequilla. Quizás sea para compensar su ligero sabor amargo. Y es que como dice un refrán: “El primer té es amargo como la vida. El segundo es dulce como el amor. El tercero es suave como la muerte”. 


RECETA

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INGREDIENTES (para 30 pastas)
  • 200 g de harina.
  • 130 g de mantequilla a temperatura ambiente.
  • 80 g de azúcar glas.
  • 80 g de leche.
  • 1 g de sal.
  • 1 g de vainilla.
  • La ralladura de una naranja.
  • Chocolate de cobertura para adornarlas.
  • Confites de colores.

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PREPARACIÓN
  1. Batir la mantequilla, el azúcar, la sal, la ralladura de naranja y la vainilla hasta que queden todos los ingredientes bien mezclados; se puede hacer con una espátula o con unas varillas eléctricas.
  2. Incorporar la leche tibia poco a poco.
  3. Tamizar la harina y mezclarla a velocidad lenta o con una espátula. No conviene trabajar mucho la masa.
  4. Poner papel de horno en una bandeja, pasar la masa a una manga pastelera con boquilla rizada y formar las pastas.
  5. Precalentar el horno a 180º y hornear 10 minutos aproximadamente, hasta que estén doradas.
  6. Poner a enfriar sobre  una rejilla y una vez frías adornar con chocolate de cobertura.