lunes, 2 de marzo de 2015

SAL DE VINO


Condimento imprescindible de la mayoría de alimentos. Terror de los hipertensos. Os presentamos a su majestad la sal; el principal potenciador del sabor; el conservante ideal durante centenares de años y moneda de cambio y desencadenante de innumerables guerras. En su tiempo, la sal equivalía al petróleo de ahora. Quién la poseía dominaba el mundo. El Imperio Británico gravaba con un impuesto imposible la compra de sal en la India, cuando ésta era una colonia de su Graciosa Majestad, hasta que un líder de semblante débil, Mahatma Gandhi, encabezó  una marcha de 300 kilómetros para llegar a la costa del océano Índico donde, adentrándose en el mar, recogió un poco de sal. Este significativo gesto rompía el monopolio impuesto por los británicos sobre la producción y distribución de sal. La multitud que se había sumado a su marcha le imitó. La noticia corrió por todo el país y la gente, en un claro desafío a la autoridad, volvió a evaporar agua de mar para recoger sal. Hubo más de 60 mil detenciones. Siguiendo las directrices de Gandhi, que tuvo que pasar nueve meses en prisión, ninguno de los detenidos hizo uso de la violencia. Un simple grano de sal hizo tambalear todo un imperio. Fue el primer paso para la retirada de los británicos de la India que pocos años después alcanzaría la independencia.

No hemos ido al mar a buscar sal pero, utilizando vino tinto, a esta la hemos dado un toque de color que en la mesa la convierte en centro de todas las miradas y agradecen especialmente los platos de carne.


RECETA

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INGREDIENTES
  • Sal gruesa común.
  • Vino tinto.

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PREPARACIÓN
  1. Extender la sal en un recipiente que pueda ir al horno. Añadir el vino tinto poco a poco hasta que toda la sal quede húmeda. Mezclar bien y dejarla extendida.
  2. Calentar el horno a 160º, una vez esté caliente meter la bandeja con la sal hasta que se seque. Para ahorrar energía se puede aprovechar el calor residual del horno después de haberlo utilizado en alguna preparación anterior.
  3. Para conseguir un color más intenso, se puede repetir la operación varias veces.
  4. La sal de vino puede utilizarse en la elaboración de platos de carne.





martes, 24 de febrero de 2015

NIDOS DE PATATA CON JAMÓN


La Naturaleza es sabia por naturaleza. Es una perogrullada, ya lo sé; pero el otro día paseando por el campo recordé mi infancia en el pueblo al ver entre los árboles desnudos de hojas unos nidos de pájaro. La estructura de estos nidos era perfecta, una verdadera obra de ingeniería hecha a partir de palitos, ramitas y hojas, elementos sencillos con los que construir un “hogar” donde depositar y poder incubar los huevos. Y entonces me pregunté: ¿Si los pájaros instintivamente logran hacer esto, por qué yo no voy a poder hacer lo mismo? En la cocina intenté emular el ingenio de los pájaros. Construí un nido con patatas paja fritas, recubrí su interior con lonchas de jamón que me había proporcionado Embutidos Redondo Iglesias, deposité en el interior del nido un huevo de codorniz y me quedé contemplando mi obra. Decididamente, los pájaros me daban cien mil vueltas. A mí me faltaban muchas horas de vuelo. Y es que tenemos mucho que aprender de la Naturaleza.


RECETA

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INGREDIENTES (para4 personas)
  • 3 patatas medianas.
  • 4 huevos de codorniz.
  • Jamón serrano.
  • Aceite de oliva.
  • Sal.

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PREPARACIÓN
  1. Pelar y cortar las patatas en forma de paja* y sin lavarlas (para que no pierdan el almidón que es lo que hace que se peguen unas a otras y adquieran forma de nido) cubrir el molde especial para hacer nidos y freír en abundante aceite de oliva. El molde ha de quedar cubierto de aceite y el aceite ha de estar bien caliente.
  2. Una vez doradas las patatas salen del molde poniéndolo boca abajo y dando un golpe seco.
  3. Si se desea, poner un poco de sal.
  4. Forrar los nidos con jamón ibérico y colocar encima un huevo de codorniz frito.
CONSEJOS
* Para hacer las patatas paja hay unos peladores especiales con los que salen cortadas ya en forma de paja, pero si no tenéis las podéis cortar con mandolina grosor intermedio y luego cortar a cuchillo en tiras finas. 

Los nidos de patata, sin el jamón y el huevo, se pueden hacer con una o dos horas de antelación y calentar en el horno a la hora de servir.