jueves, 5 de mayo de 2016

SALSA MUSELINA DE PIQUILLOS


Una salsa te puede mejorar un plato hasta hacerlo extraordinario o bien convertirlo en candidato al cubo de la basura. Repasando el índice de recetas del blog nos hemos dado cuenta de que faltaban salsas. Algunas son tan de uso diario, tan frecuentes, que las obviamos por sabidas y otras las explicamos durante el proceso de elaboración de un plato concreto y, posteriormente, no les dedicamos una entrada. Vamos a intentar enmendar el error. Y empezamos por esta salsa muselina de pimientos del piquillo de una sencillez extraordinaria, pero de un sabor fantástico que puede mejorar muchos platos e incluso hacerlos extraordinarios. Es una salsa ideal para acompañar pescados como unos buenos lomos de bacalao, rape, merluza o rodaballo, por ejemplo. También puede complementar una carne o una simple ensalada. 

RECETA

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INGREDIENTES
  • 2 dientes de ajo.
  • 10 pimientos del piquillo.
  • 50 ml de aceite para sofreír los ajos y los pimientos.
  • 60 ml de aceite para emulsionar.
  • Unas ramitas de perejil.
  • 100 ml de vino blanco.
  • 1 guindilla de Cayena.
  • 50 ml de vermú blanco.
  • Sal.
  • ½  cucharadita de azúcar.
  • Pimienta.

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PREPARACIÓN
  1. Poner en una cazuela el aceite de oliva y rehogar los ajos laminados, la guindilla y los pimientos del piquillo.
  2. Cuando empiecen a dorarse los ajos, agregar el vino blanco y dejar a fuego lento hasta que reduzca el vino, agregar el azúcar y retirar del fuego.
  3. Poner unas ramitas de perejil y triturar mientras se le va añadiendo el resto del aceite, poco a poco, montando la mezcla como si se tratase de una mayonesa.
  4. Finalmente incorporar el vermú blanco y rectificar de sal y pimienta.
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CONSEJO
    Esta salsa sirve para acompañar pescados y mariscos, platos de verduras, pasta y huevos y como base para múltiples aperitivos.


Receta tomada de Iker Erauzkin: "EL LIBRO DE LAS SALSAS". Barcelona 2011.


viernes, 29 de abril de 2016

CREMA DE ZANAHORIAS Y LECHE DE COCO


¿Puede un régimen político determinar el color de un vegetal? Pues por extraño que parezca parece ser que sí. El color anaranjado de las zanahorias es así porque los holandeses, principales productores de esta hortaliza en el siglo XVI, quisieron complacer –yo diría más bien hacer la pelota- a su monarca Guillermo de Orange-Nassau (“orange” quiere decir naranja) y a su bandera, e hicieron una serie de manipulaciones genéticas hasta conseguir ese color. El tal Guillermo era apodado el “Taciturno” porque habitualmente no solía expresar su opinión. Quizás por esta razón no queda constancia de si la idea de las zanahorias anaranjadas le complació. Pero tampoco puso reparos. Originalmente, las zanahorias eran de color morado, amarillo, blanco o incluso negro. Hay datos históricos de la existencia de este vegetal en el año tres mil antes de Cristo, en Afganistán. Eran unas zanahorias de color púrpura por fuera y amarillas por dentro. En el siglo X su cultivo pasó a Irán y ya en el siglo XII nos las encontramos en Europa.

La zanahoria pocas veces suele ser la protagonista principal de un plato. Se acostumbran a comer crudas o formando parte de ensaladas o guisos de carne, pero también pueden aparecer en algunos dulces (“Bizcocho de zanahorias con cobertura de chocolate” o “Flanes de zanahoria conqueso parmesano”) o en cremas (“Crema de brócoli con zanahoria” o “Crema de boniato y zanahoria”). Hoy hemos preparado una crema de zanahoria con leche de coco que le da un cierto aire exótico.  

RECETA

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INGREDIENTES (para 4 personas)
  • ½ kg de zanahorias.
  • 1 puerro.
  • 1 patata.
  • 150 ml de leche de coco.
  • Aceite de oliva.
  • Sal.
  • Pimienta.
  • Jamón.

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PREPARACIÓN
  1. Rehogar la zanahoria y el puerro picados en un poco de aceite removiendo de vez en cuando.
  2. Incorporar la patata y las zanahorias troceadas. Salpimentar y añadir agua hasta cubrir las verduras.
  3. Dejar hervir durante 20 minutos. Añadir la leche de coco y triturar hasta obtener una crema homogénea.
  4. Decorar con una pizca de pimienta negra recién molida y un poquito de crujiente de jamón.


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CONSEJO
    La leche de coco se puede adquirir envasada en supermercados. Pese a su sabor dulce apenas contiene glucosa ni fructosa. Tampoco tiene lactosa. 
    Con la leche de coco que os sobre podéis preparar de postre un delicioso "Sorbete de piña y leche de coco".